Soy guionista. Mi quinta película está ahora en la sala de edición y puedo decirte que cada una ha sido un milagro. Cada guión, un parto.
Formación sin atajos
Estudié guión en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y desde entonces no he parado de aprender. He tomado talleres de guión y cine en Cuba, México e Italia con maestros que marcaron mi forma de entender las historias: Abbas Kiarostami, Jean-Claude Carrière, Patricio Guzmán, Beatriz Novaro, Miguel Machalski y Víctor Gaviria.
Cada uno me enseñó algo distinto. De Kiarostami aprendí a mirar lo pequeño. De Carrière, que el guión es arquitectura invisible. De Guzmán, que la memoria es personaje. De Gaviria, que la calle tiene su propia gramática.
Del Festival a la Realidad
Mis películas han viajado por el mundo. Debuté en Sundance con Asalto al Cine y más tarde Antes del Olvido levantó la copa en Guanajuato. Pero esto no va de trofeos ni festivales. No hago cine para adornar paredes con diplomas: lo hago para incomodar, emocionar y dejar algo que arda en la cabeza del espectador.
Cine y Comunidad
Trabajo con el cine y con las comunidades. He impartido talleres de storytelling en barrios de México y Colombia, desde museos de arte moderno hasta selvas del Chocó, siempre con la misma convicción: si somos capaces de contar nuestra propia historia, podemos cambiar la cultura.
El Oficio
He trabajado en cine, televisión, podcasts, cortometrajes. He asesorado a otros escritores y he visto proyectos transformarse en pantalla. Lo mío es escribir historias: los formatos son solo eso, formatos. La estructura es la misma, las emociones universales, el oficio idéntico.
Por eso creé La Oficina del Contador: para compartir todo lo que he aprendido en rodajes, festivales, ediciones interminables y talleres en lugares donde el cine parecía imposible.
Porque contar historias es un arte, sí, pero también es un oficio que se puede aprender, practicar y dominar.

